“Yo quiero al sindicato...amo al sindicato”

“Yo quiero al sindicato...amo al sindicato”

NUESTRA GENTE   /   15-11-2019   /  A+ | a-

Alejandra Magno trabaja hace más de 35 años en el Sindicato Empleados de Comercio de Capital Federal. Con más de la mitad de su vida dedicada a la vocación de servir a los/as afiliados/as mercantiles nos cuenta su historia dentro del SEC, los diversos momentos que tuvo que atravesar y qué tareas desempeña en la secretaría que encabeza el cro. Pedro Moretti. ¡Conocela!
 


¿Hace cuánto trabajás en el sindicato?
Treinta y cinco años, más de la mitad de mi vida (ríe). 


¿Cómo arrancaste acá?

Empecé trabajando en el Club Recreativo Ezeiza (algo que iba a ser por tres meses). En ese momento el Sr. Manuel Guberman era el Secretario de Deportes. Cuando terminó ese tiempo, me ofrecieron hacer las suplencias del personal estable que estaba en el edificio de Av. Rivadavia. Eran los reemplazos de la gente que se tomaba vacaciones. Fue una etapa hermosa, tenía compañeras maravillosas, y lo disfruté terriblemente. Trabajaba de lunes a lunes. 

Al año siguiente vine a pedir trabajo para mi papá. Él estaba muy enfermo y recién se podía reintegrar a la actividad laboral. El jefe de personal de la villa deportiva me dijo que estaba intentando localizarme para ofrecerme a mí si quería quedarme. Yo estaba en una clínica y  renuncié, y empecé a trabajar acá. 

Cuando pregunté por mi papá, me dijo que “si él era el 20 por ciento de lo trabajadora que era yo, estaba adentro”, así que quedó él también.

En la Secretaría de Deportes estuve trabajando durante un año y medio, y ya después empecé en Finanzas, en donde estoy desde hace 33 años, más precisamente desde abril de 1986.


¿A raíz de qué nace esa frase de: “si tu papá es el 20 por ciento de lo trabajadora que sos vos…”?

Supongo que era porque iba a trabajar todos los días, no faltaba nunca. Tuve períodos en donde me tocó trabajar de lunes a viernes acá, y sábados y domingos allá (Haciendo referencia al Club Recreativo Ezeiza).


¿A qué edad entraste? ¿Estudiabas a la par?

Cuando entré tenía 19 años. Yo terminé la escuela secundaria muy chica, a los 16, porque me fueron adelantando años.


¿Cómo es eso?

Rendía las materias libres. Cuando vivía en Ezeiza, docentes hicieron una evaluación, dijeron que estaba un poco más adelantada que mis compañeras y entonces rendí materias libres, lo cual me permitió terminar el colegio antes de lo que correspondía. 


¿Y a nivel universitario?

Empecé obstetricia, pero trabajaba muchísimas horas y no podía. Yo venía de lunes a lunes y tuve que dejar. Después retomé, pero estaba cansada. 


Hace 33 años te pidieron de finanzas…¿qué tareas desempeñabas al principio?

Era la secretaria del contador general. Originalmente, no había la cantidad de computadoras que en la actualidad hay acá, yo tenía la única en este sector. Hacía las imputaciones, pasaba los asientos de diario y toda la información la registraba en la única computadora que había acá. Me relacionaba con acreedores, con los proveedores, y daba las fechas de pago. 

Además, junto con el contador, armaba el presupuesto. Todo dependía de la situación económica en la que estaba el país. Me daban una cantidad determinada de dinero y tenía que distribuirlo a los proveedores para que a los afiliados tuvieran sus prestaciones. Era una tarea difícil, pero al mismo tiempo de mucha responsabilidad.


¿Tenías algún conocimiento previo en la materia? ¿O se aprende sobre la marcha?

En el colegio egresé de perito mercantil. Después aprendí muchísimo. Yo era muy tímida y estaba en un área muy importante, como todas las demás áreas, pero tenía bastante contacto con la gente, cosa que al principio me costó mucho. 


¿Y hoy por hoy qué haces?

En primer lugar, hago lo que el Secretario de Finanzas, el Sr. Pedro Moretti, con quien trabajo hace muchos años, y el contador, me indiquen. Entre otras cosas, me encargo de armar el presupuesto del sindicato y se lo paso al contador para su aprobación o no. Además, preparo los pagos, atiendo a todos los proveedores, y siempre tratando de hacer todo de la mejor manera posible. Esto, en conjunto con mi compañero y amigo, Miguel Ángel Gómez, que me ayuda en todo. En su origen el plantel estaba integrado por Celia, Jorge, Eduardo, Norberto, Adrián y Miguel, y en la actualidad somos muchos más, Valeria, Melina, Valeria, María, Julieta, Liliana y Elías.  

Si bien cada secretaría tiene sus obligaciones y responsabilidades…¿atemoriza un poco la palabra finanzas al principio? ¿Es algo a lo que te vas acostumbrando?

Nunca sentí temor en ese sentido. Nunca me intimidé, incluso cuando entré era muy chiquita, entonces siempre sentí todo muy normal. 


¿Cómo haces para estar hace 35 años en el mismo lugar y no sentirlo rutinario o cansarte?

Creo que es porque con el transcurso de los años pasé por distintos retos. Cada inestabilidad económica del país fue complicada: Cuando pasamos por la hiperinflación, en el gobierno de Raúl Alfonsín, fue difícil. Me acuerdo que entraba a la mañana y veía un precio, pero cuando salía a la noche era el doble o más. Fue una situación realmente compleja, muy complicada, pero por suerte la pudimos sobrellevar. 

Después vino (Carlos) Menem, la crisis del 2001… siempre hubo momentos en donde tuvimos que sortear las cosas a los ponchazos. 


Decías que tuviste momentos ingratos y otros satisfactorios, ¿por qué?

Y, por ejemplo, porque en los momentos malos, económicamente hablando, es difícil cumplir con todas las obligaciones. Transmitir esas cosas no es fácil. Hubo gente que se enojó otra que me insultó… era la única voz que escuchaban y la cara que veían. 

Pero, después, hay cosas lindas que me pasaron. A veces vienen adultos mayores, a quienes hemos ayudado, y me traen un regalito para Navidad o para el día de la secretaría, y estos detalles tienen mucho valor para mí. De hecho, es lo primero que me llevo a mi casa porque sé que lo hacen con todo su corazón. Es la satisfacción de que se acuerden de uno. 

Hay una señora a la que, durante muchos años, atendí al esposo que, lamentablemente, ya falleció. Ella viene todos los años a verme para traerme un regalo, cosa que le digo que no haga, pero cuando está acá se emociona tanto que a mí me llena el corazón. 


Después de estas más de tres décadas, ¿qué valoración haces de tu estadía en el sindicato? 

Yo quiero al sindicato… amo al sindicato. Yo crecí acá adentro. Si bien trabajé en otros lados, de hecho fui empleada de comercio en una librería, aprendí muchísimo acá. Mi origen es muy humilde y acá tuve la posibilidad de crecer. En esa época no había computadoras y en el sindicato aprendí a utilizarlas… muchas cosas me pasaron en todos los años aquí vividos. Me quedo con el trato de la gente y el poder acompañarlos hasta en los momentos más difíciles. Siempre tuve en claro que la prioridad son los empleados de comercio. 
 
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